¿Qué proyecto de futuro debería tener el PSOE desde la oposición?

Con la nueva etapa en la oposición que se abre para el PSOE sería bueno que se planteara qué estrategia debería seguir. El pasado 25 de noviembre el expresidente de Extremadura publicó un artículo en El País titulado: “PSOE ¿y ahora qué?” (para verlo enlace aquí). En él hacía una crítica muy pertinente al PSOE y que sin duda es alguna de las razones de su debacle: “La andadura de los últimos 11 años indica que el PSOE abandonó la línea de discusión, debate y contraste de pareceres que caracterizó a ese partido durante sus 132 años de existencia”.

Por esta razón aunque Zapatero intentó integrar a sus antiguos rivales en el seno del PSOE no se integró también el proyecto político de Rosa Díez, actual líder del partido Unión, Progreso y Democracia (UPyD), en el proyecto del PSOE y acabó “exiliándola” a la Unión Europea, por eso Rosa Díez volvió a España con su proyecto y fundó su propio partido, con cierto rencor al principio hacia el PSOE aunque con el paso del tiempo ya no sea así, y también hacia los nacionalistas a los que considera los responsables de que se hayan construido 17 “chiringuitos”, en referencia a las Comunidades Autónomas y sus competencias. No creo que una política de enfrentamiento directo sea lo más acertado, puesto que los nacionalistas siguen teniendo un peso importante en el Parlamento español teniendo cuotas de poder muy considerables en sus respectivas comunidades también. Aun así, las propuestas de Rosa Díez deberían ser tenidas muy en cuenta, es más, deberían de integrarse en el proyecto del futuro del PSOE, pues esas propuestas apuestan por ver la actual crisis económica como una oportunidad para modernizar el Estado español y la estructura de la Administración Pública adaptándolo a las exigencias de unos mercados en continuos cambios.

El caso es que el PSOE debería integrar las propuestas de Rosa Díez en un proyecto de futuro mucho más ambicioso del que tiene ahora, partiendo del legado positivo que han dejado Zapatero y Rubalcaba, incluso si Rubalcaba se volviese a presentar como candidato del PSOE. El legado de Zapatero pasa por la ampliación de derechos sociales tan importantes como la legalización del aborto en el marco de una ley mucho más ambiciosa para luchar contra la discriminación de la mujer en el ámbito de la salud sexual y su derecho a la procreación estableciendo una serie de garantías que sólo el Estado puede establecer si lo regula, así como el derecho al matrimonio homosexual o la ley de igualdad en donde el Estado impulsa que las mujeres cobren igual salario y empiecen a ocupar espacios de responsabilidad que les corresponde en el sector privado aunque sigan habiendo resistencias importantes como consecuencia de una sociedad machista, pues el 60% de las personas que tienen hoy título universitario son mujeres y sólo son el 3% de personas que ocupan puestos importantes en el sector privado.

Zapatero ha dejado un legado importante en los derechos de las mujeres, puesto que tras criticar Rajoy la famosa portada de la revista Vogue en donde salían posando las ministras del ramo el propio Rajoy acabó colocando en puestos importantes del partido a mujeres, como Cospedal en la Secretaría General del Partido y a Soraya Saenz de Santamaría como portavoz del grupo parlamentario del PP en el Congreso, reconociendo cuando esta última salió posando en El Mundo el error cometido al haber criticado la portada de las ministras socialistas en la Vogue. En Francia Sarkozy reconoció a Zapatero como un líder de opinión durante las elecciones de 2007 en unas declaraciones a la televisión y por ello impulsó que mujeres ocuparan cargos importantes en su  gobierno, como por ejemplo Christine Lagarde como ministra de economía y actual presidenta del FMI, al igual que Berlusconi aunque éste último las dejara en un segundo plano en carteras como la de igualdad a una exvedette. Zapatero también visitó Túnez para apoyar la transición democrática y tras su estancia en el país todos los partidos, incluidos el islamista que ahora gobierna el país, aprobaron las listas cremallera para que hubieran unas cuotas mínimas de mujeres en puestos de responsabilidad. El camino que ha andado Zapatero ha sido muy importante en materia de igualdad.

Por otro lado, el PSOE ha de profundizar también en el camino que ha dejado abierto el programa electoral de Rubalcaba con una serie de reformas estructurales del Estado español y en materia económica buscando una mayor equidad en la presión fiscal que hay a grandes, medianas y pequeñas empresas quitando deducciones a las grandes empresas y rebajando la presión fiscal a las pymes, impulsando desde el Estado la contratación con el pago de la seguridad social para ayudar a las empresas y desde una visión positiva reforzar la contratación en lugar de hacerlo desde una visión “negativa” abaratando el despido. Por otro lado, reforzando el Instituto de Crédito Oficial centralizando todos los recursos y organismos autónomos que se dedican a dar créditos, como el crédito que se dio a las pymes de nuevas tecnologías con los dos Planes Avanza valorados en 2.500 millones de euros apostando por la innovación en las empresas.

Por otro lado, sería muy deseable que las propuestas de Rosa Díez sean integradas en el proyecto político del PSOE, como la eliminación de las provincias para evitar duplicidades, pues en su día se mantuvieron durante la Transición española de 1978 porque las Comunidades Autónomas aún no se habían desarrollado en un proceso de descentralización por el que todos los países se ha apostado, incluido el Estado francés profundamente jacobino. De hecho, las provincias tienen su origen en la Constitución de 1812 y su elección es indirecta, pues en función de los resultados en las elecciones locales se suma el cómputo general y son los partidos los que se reparten el poder. Por lo tanto, escapan al control de ninguna institución central del Estado. Es sabido que la descentralización es más eficiente pero que también lleva a que haya más corrupción, en especial cuando no existen mecanismos de control. Un caso paradójico fue en la Diputación Provincial de Castellón con la construcción de un aeropuerto en el que se ha gastado mucho dinero y se ha tenido que acabar cerrando porque a un empresario se le ocurrió que pronto sería una moda entre los ejecutivos trabajar en Londres y dormir en Castellón y la junta directiva lo aprobó (para ver la noticia aquí). Al no haber ningún control -ni de los ciudadanos ni del Estado al ser predemocráticas- existen en las Diputaciones Provinciales  grupos de presión que son los que se reparten los presupuestos de las diputaciones, las cuotas de poder,  y a los que éstas no pueden oponerse porque representan un lobby muy fuerte sin que lo sepan los ciudadanos. Lo que hace imposible que pueda caber un resquicio de cambio o modernización en nuestra sociedad. Por ejemplo los agricultores en Burgos o en Valencia, lo que hace que en un pueblo de Valencia como es Serra con 2.486 habitantes se vea a los agricultores con coches AudiA4. Ese gasto hay que suprimirlo y además por otra parte con las Comunidades Autónomas ya desarrolladas y las Delegaciones de Gobierno existe una duplicidad de funciones como otorgar becas que ya lo pueden hacer las Comunidades Autónomas, con sus respectivas delegaciones provinciales. Se trata de recortar el peso de la Administración Pública que gasta demasiado y suprimir aquellas administraciones cuyas funciones ya la están cumpliendo otras administraciones para evitar la duplicidad.

En cuanto al cambio del sistema electoral español, en 1978 se optó por un modelo proporcional con un amplio sesgo mayoritario en lugar de optar por un sistema más proporcional debido a que cuando se aprobó la Constitución y se establecieron las normas de nuestra nueva democracia se venía de una dictadura de 40 años y suponía el primer intento serio de democracia en nuestro país, por lo tanto buscaban un sistema político estable donde la gobernabilidad no se pusiese en juego. Además se trataba de un momento en el que España atravesaba por una aguda crisis económica como consecuencia de la Crisis del Petróleo de 1973, incluso todavía existían sectores reaccionarios franquistas como el ejército que estaban “vigilando” el proceso de Transición y se oponían a un Estado federal, por eso se optó por las Comunidades Autónomas como una solución intermedia que gustase a “todos”. Además de haber una importante tensión social por la oposición de una parte de la sociedad a la democracia, llegando a su máximo clímax con el caso de los asesinatos de los abogados laboristas en Atocha por un grupo armado de extrema derecha. La democracia en la Transición española pendía de un hilo pero hoy, tras 40 años, goza de una salud incuestionable. Por ello hay que reformar el sistema electoral para que sea proporcional manteniendo ciertos sesgos mayoritarios como la barrera legal, que es el porcentaje de votos que un partido ha de tener como mínimo para poder entrar en el Congreso, para mantener cierta estabilidad y que no hayan demasiados partidos, pero apostando por un sistema político más plural en donde los partidos nacionales que no sean ni PP ni PSOE ocupen un puesto más importante en el Congreso y se tienda hacia un modelo como el alemán en donde para gobernar se forman coaliciones de dos partidos para gobernar y los partidos tienen que negociar en lugar de aplicar un “rodillo” meditando más las leyes. El Senado pasaría entonces a ocupar un papel de cámara territorial en donde se debatan las cuestiones relacionadas con las Comunidades y las transferencias mientras que en el Congreso sólo se debatan las cuestiones nacionales, las que dependen del Gobierno Central.

Nuestro sistema electoral claramente favorece a los partidos nacionalistas frente a los que tiene una pretensión nacional, como se puede ver en el hecho de que tengan que tener un apoyo mínimo a nivel provincial en lugar de estatal como ocurre en países como Alemania. En España la barrera electoral es de un 3% concretamente por cada suscripción en donde se haya  presentado el partido, y puesto que los nacionalistas tienen mucho peso en las provincias donde se presentan siempre superan ese porcentaje e incluso fácilmente el 15% que se exige si no se está presente a nivel nacional, en cambio como los votos a los partidos minoritarios nacionales están dispersos mientras que los de los nacionalistas están concentrados, ello hace mucho más difícil para partidos como IU o UPyD obtener representación. Por lo que el sistema electoral español es un reflejo de los intereses de las élites políticas que acordaron cómo sería nuestro sistema político y que entonces tenían el poder, puesto que la Transición fue un acuerdo al que llegaron las élites políticas ya que el cambio no vino desde abajo, desde el pueblo y el único reducto que hubo de resistencia a la dictadura fue en la Universidad Complutense de Madrid.

También en la Transición se quiso dar mayor fortaleza a los partidos frente a “líderes carismáticos” populistas por la falta de cultura democrática que entonces había en nuestro país, por lo que las listas para elegir a los candidatos del Congreso se establecieron cerradas y bloqueadas. Ahora esa cultura democrática ha madurado y los partidos políticos se han convertido en instituciones clientelares en donde se “colocan” a los candidatos más afines a la posición formal del partido, sin que éstos rindan cuentas de lo que hacen ante los ciudadanos. Por eso la propuesta de abrir parcialmente las listas por parte de Rubalcaba es un paso a tener en cuenta para mejorar la relación entre electores y elegidos al hacerlas no bloqueadas y poder elegir dentro del partido cuáles son las preferencias de las personas por su labor y no por “enchufismo”, es decir, que cuando los ciudadanos vayan a votar sean ellos quienes decidan cuál quieren que sea el orden de los candidatos en las listas de los partidos y no sean éstos los que decidan ese orden en función de cuotas de poder o clientelismo.

Asimismo, es importante seguir apostando por las energías renovables a largo plazo para dejar de depender tanto del petróleo, puesto que la crisis de 1973 y 1982 se debieron sólo a que como la producción en los países industrializados depende sobretodo del petróleo, y éste está en manos de un monopolio formado por varios países, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), cuando éstos “cortaron el grifo” la producción disminuyó considerablemente por el encarecimiento de la producción de productos, y por lo tanto, al poder consumirse menos los países desarrollados entraron en una profunda crisis económica, por no dejar de mencionar la crisis de 1991, que comenzó cuando la burbuja inmobiliaria de Japón explotó en 1990 y luego con la Guerra del Golfo en 1991 que hizo que por la tensión internacional el precio del petróleo aumentase considerablemente y la crisis fuese mucho peor, pues aunque la crisis llegó a España en 1993 y en 1995 ya se comenzara a salir –antes de que el PP llegara al gobierno- creando 400.000 puestos de trabajo en lugar de destruirlos en 1995, esa crisis dejó un 22% de desempleo igualmente, en el resto de países desarrollados, los miembros de la OCDE, se destruyeron entre 1993 y 1996 12 millones de puestos de trabajo, como en Alemania que en 1997 el paro era del 15 ó 16% más o menos habiendo 7 millones de parados, algo inaudito en ese país. Por esa razón es importante apostar por las energías renovables como alternativa al petróleo y a la energía nuclear, pues las renovables suponen ya más o menos un 30% de la energía que se consume en nuestro país, siendo en Castilla La-Mancha con gobierno del PSOE cuando se consiguió que supusieran un 60% de la energía que se consume ahora.

Es decir, para el discurso liberal que dice que es la oferta, la producción la que condiciona la demanda en un mercado perfecto, en este caso no se da porque se depende de un monopolio –la OPEP con el petróleo- que decide cuándo quiere presionar para conseguir algo a su favor. De hecho, es lo que amenazó Saddam Hussein con hacer, de ahí la invasión de Irak en 2003 –y no por las armas de destrucción masiva que a día de hoy no se han encontrado-. En cambio, existen numerosas empresas que han desarrollado las energías renovables y que producen en el marco de un mercado competitivo acercándose a ese mercado que funciona correctamente del que hablan los liberales.

Por otro lado, la energía nuclear no es tan limpia como dicen, pues en varias centrales nucleares los bomberos cada 2 ó 3 meses tienen que estar controlando escapes tóxicos que se dan porque cuando una central nuclear “cumple cierta edad” la tecnología ya no funciona tan bien y no resulta rentable invertir en seguridad, como pasa en la Central Nuclear de Garoña en Burgos. Por no decir que los residuos nucleares tienen una vida de 200.000 años, por esa razón Francia paga a España para que los cementerios nucleares se construyan en nuestro país, por la toxicidad de los residuos nucleares y el peso que supone tener que tener esos residuos bajo tierra en un “cementerio” por 200.000 millones de años. Por último, el uranio no es una energía infinita, puesto que al igual que el petróleo algún día se acabará. Hoy, gracias a la apuesta de Zapatero, como en su día se hizo en Alemania desde el 2000 al 2005 –en España no porque gobernaba el PP y apostó por la construcción como se puede ver con su ley del suelo de 1998 (enlace a editorial de El Mundo aquí)-, muchas firmas han invertido en proyectos de energías renovables, que han permitido que sea un 30% lo que consumimos gracias a ellas. Un ejemplo son los autobuses híbridos que también funcionan en parte con energías renovables.

En cuanto a los sindicatos y patronal el PSOE ha de seguir apostando por el diálogo social para poder llegar a acuerdos justos para empresarios, trabajadores y el Estado, como hicieron en Alemania en donde los sindicatos tienen una posición de fuerza. Se ha de reforzar a los sindicatos y mantener cierta subvención a éstos puesto que cumplen también con una función social muy importante, como ayudar a los trabajador para que puedan defenderse en caso de despido improcedente y no tenga dinero para costearse un abogado por ejemplo. Se ha de criticar el proyecto del PP en donde Cospedal lo primero que hizo fue quitar la subvención a los sindicatos y mantener la de la patronal. No se trata de aplicar una política liberal sin más a la hora de reformar el mercado de trabajo, sino apostar por alternativas que sean justas para trabajadores y empresarios. Un ejemplo es el mercado laboral en Austria que defendió el gobierno del PSOE en abril de 2010 que consiste en esto, como publicó 20minutos (para verlo enlace aquí);

“El ‘modelo austriaco’ al que alude el Gobierno –en vigor en este país desde 2003– consiste en la creación de un fondo (una especie de hucha o colchón) para cada trabajador que se nutre con las aportaciones de las empresas en las que ha trabajado.

Si el trabajador cambia de empleo, no perderá lo acumulado en el fondo.

Si el trabajador cambia de empleo, el fondo acumulado no se perderá. En caso de que el trabajador sea despedido antes, la cantidad acumulada hasta ese momento en su hucha serviría para compensar su despido.

Por el contrario, si al final de su vida laboral este fondo es positivo, el dinero acumulado serviría para completar su pensión.

Eso sí, el dinero del fondo sale, en el caso de Austria, del salario del propio trabajador (en concreto, se le resta del salario un 1,53%). De implantarse en España, esto no podría ser así, y el dinero de la aportación tendría que distribuirse entre la empresa y el trabajador”.

Por otro lado, se podría acabar con los contratos temporales de trabajo y dejar sólo los indefinidos pero estableciendo un coste de despido escalonado según el tiempo que se lleve trabajando, así alguien que lleve 1 año trabajando que al despedirse se le pague diez días por año trabajado, cuando lleve 5 años se le pague 15 días por año trabajado, etc. etc. En definitiva, que el PSOE defienda un modelo flexible de mercado de trabajo pero atendiendo a los intereses tanto de los trabajadores como de los empresarios y no sólo de los empresarios abaratando sin más el despido como pretende el PP.

Asimismo, en materia europea el PSOE ha de seguir apostando por una visión europeísta y apoyar reformas como la de que se emitan eurobonos, es decir, títulos de deuda pública a nivel europeo y no sólo de los Estados para que los estados miembros dejen de ir cada uno por su lado buscando que haya una mayor estabilidad. Al igual que se ha de apostar por una reforma fiscal que lleve a una verdadera Unión Europea, a una armonización fiscal para que pueda haber una regulación del sector financiero haciendo que exista control de éste, puesto que si esta crisis se gestó en EEUU también afectó a la UE por la falta de un control del sistema financiero por parte de las instituciones comunitarias al igual que el “efecto contagio” por los préstamos interbancarios. En ese sentido, como también han defendido economistas alemanes de prestigio, es importante apostar por unos bonos europeos, porque si cada Estado tiene los suyos propios los “mercados” atacarán a los países más débiles produciéndose un efecto contagio, como ya está pasando, pues la situación de Italia, que comenzó con Grecia, ha terminado afectando considerablemente a España e Italia y está empezando a tener una repercusión en la Bolsa sobre Francia y Alemania. Y puesto que la UE es una unidad comercial que tiene que competir con gigantes como China, la India o EEUU, ha de estar unida estratégicamente. Si algunos países están mal económicamente y la crisis “les pasa factura” no pueden importar, y por tanto países como Alemania que para exportar dependen de los países de la zona euro, es decir, dependen económicamente de la UE, acabarán viéndose afectados. En la UE todos vamos en el mismo barco, y lo que afecte a unos miembros acabará afectando al resto, como ha pasado con Grecia que acabó afectando a Irlanda y a Portugal, y ahora a Italia y España. España debe apostar por una UE que no vaya a dos velocidades porque todos vamos en el mismo “barco”, por lo que una verdadera integración económica en la UE traerá mayor estabilidad económica. Si en el pasado gracias a la UE con los fondos de cohesión España pudo construir el Estado del Bienestar y desarrollarse económicamente, con la entrada en el euro ahora estamos en una mejor posición ante la crisis, de ahí que siempre se compare con la prima de riesgo alemana en cuanto a confianza de los inversioanistas. Por todo ello, apostar por el futuro de la UE es apostar por el futuro de España. Por eso los eurobonos que defendió Rubalcaba, y que también han defendido las instituciones comunitarias europeas y economistas alemanes de reconocido prestigio (enlace aquí), son la opción más viable a corto plazo para buscar una estabilidad económica y defenderse frente a los ataques especulativos de los “mercados”. Por esa razón defiendo el legado de Rubalcaba.

Asimismo, aunque como dice Merkel haya que hacer una reforma de los tratados para hacer una reforma fiscal, es necesario apostar por los eurobonos como una medida a corto plazo que pueda frenar la crisis de la deuda pública europea, y que aunque Merkel rechace porque su electorado sea de derechas, y por tanto, más nacionalista, para no descontentarlo haciendo como que defiende los intereses de su país cuando a medio plazo es perjudicial para él -ya lo está siendo-, se ha de apostar por él. Ya ocurrió cuando había que rescatar a Grecia, que Merkel se negó a ello haciendo que defendía los intereses alemanes porque se acercaban las elecciones en varios länder, lo que hizo que resultase más costoso su rescate.

Por lo tanto, considero que tras 40 años de democracia en España ésta ya ha madurado lo suficiente como para acometer una serie de reformas estructurales que hagan de la democracia española una democracia más justa en donde los intereses de nuestra nación, en donde el interés general prime sobre el interés nacionalista de algunas regiones y en donde se racionalice la descentralización que se ha llevado a cabo en España y que era necesaria, en contra de lo que pensaban los fundadores del PP, entre ellos Manuel Fraga, que seguían defendiendo la visión de una España totalmente centralizada propia del franquismo. Ahora tenemos que entrar en una nueva fase en donde se racionalice esa descentralización y se centralicen algunas instituciones –como el reforzar el ICO como fuente de financiación pero con “delegaciones” en las provincias en donde se planifique estratégicamente las necesidades de mercado de esa provincia en concreto-.

Un ejemplo de la importancia de la descentralización se ve en esta noticia publicada en El País (enlace aquí); “Manuel Illueca, profesor de Economía de la Universidad Jaume I, cree que sin centros de decisión en la región, “se pierden las relaciones de años entre las pymes y las cajas. Muchas no tienen ni auditorías, pero han sido buenos pagadores. Ahora ¿cómo van a obtener créditos si tienen que pedirlo ante un jefe de riesgos de Madrid? (…) Es importante la cercanía de los centros de decisión, pero la clave es que atiendan las necesidades de empresas y familias”.

Así que como proyecto del PSOE de futuro defiendo un proyecto que partiendo de los logros conseguidos en materia social y en la apuesta estratégica que se ha hecho en energías renovables y nuevas tecnologías desde el Estado, se siga apostando por un Estado que actúe como la principal empresa del país que planifique la economía del país a largo plazo, como defiende el PSOE, buscando el interés general por encima del interés particular, lo que significa ser patriota, como ocurrió con la reconversión industrial que ya hizo el gobierno de González en los años 80 cerrando las industrias obsoletas para que España fuese más competitiva, pues las empresas no lo hicieron por sí mismas ya que no era rentable a corto y medio plazo, pero sí el gobierno. Sobre todo en el País Vasco en donde ahora en plena crisis hay un 11% de desempleo. Uno de los errores ha sido renunciar por completo al legado de Zapatero como si todo lo hubiera hecho mal, y con ello, al programa ambicioso de Rubalcaba que se ha abierto parcialmente a la sociedad y al movimiento 15-M.

Y por esa razón, se ha de defender también que en materia económica el Estado puede mirar por el interés general por encima del particular propio del sector privado, por lo que también considero necesario un proyecto ambicioso de reformas estructurales en España para que ya no sean las élites políticas las que decidan nuestros decisiones en virtud de un acuerdo llegado en 1978, sino que se regenere la democracia y ya vivamos en un sistema político democrático que se construya desde abajo, desde el pueblo. Un gobierno hecho para el pueblo, elegido desde el pueblo y por el pueblo. Por eso creo también necesario que el partido se abra, como bien defiende Rodríguez Ibarra en el artículo que cité al principio de la entrada, a la sociedad y a la militancia, y que ésta sea la que decida el futuro del partido y se depuren responsabilidades tanto a nivel nacional como regional- siendo un partido más democrático, más dinámico-, y que haya más autocrítica integrando también distintos proyectos que pueden enriquecer un proyecto común coherente y con vocación de futuro.

No sólo tenemos que sentirnos orgullosos por el pasado del PSOE, por lo que ha sido, sino también por lo que puede ser sin renunciar a su identidad como partido socialista que hasta ahora ha sido; un partido que apuesta por una mayor justicia económica y social, un partido que apuesta por los derechos sociales, por una sociedad plural y heterogénea como es la sociedad en que hoy vivimos. Un partido abierto al diálogo y al entendimiento. Un partido que apuesta por el libre mercado como la mejor forma de producir y distribuir bienes, pero creyendo en el Estado como la mejor forma de corregir los fallos del mercado, que se deben sobretodo a la avaricia de unas personas que han seguido su interés particular consciente o inconscientemente como se ha visto con la burbuja inmobiliaria de EEUU que ha dado pie a esta crisis y la española en particular –el 70% de parados son del sector de construcción y empresas auxiliares-. Creyendo en un Estado capaz de redistribuir la riqueza que construya una sociedad en la que las personas pueden progresar por sus méritos y no por su status social –un ejemplo es el impuesto de sucesión, pues la antropología ha demostrado que en las sociedades de clase abiertas la forma en que las clases altas privilegiadas mantienen su poder económico a través de las herencias, siendo un impuesto proporcional y no excesivo una vía para redistribuir la riqueza-. Un partido que sea más democrático internamente y se abra más a las bases permitiendo así la entrada de personas preparadas y expertas en distintos ámbitos para regenerar los cuadros del partido, como ocurre en el Partido de los Verdes alemán. Y sobretodo, un partido abierto a la crítica, a la autocrítica, puesto que ésa es la esencia de la Ilustración, del movimiento intelectual que dio paso al Siglo de las Luces y el fin del oscurantismo de la Edad Media, porque la democracia se caracteriza por ser transparente.

El principal problema de Rato y del FMI, una institución que aunque su tarea no sea la de regular los mercados sí que es la de asesorar a los gobiernos y prever las crisis, es que el pensamiento que predominaba en esa institución era el neoliberalismo, que según el cual los mercados no tienen fallos y se autorregulan pensando que los precios de la vivienda se moderarían. Ya pasó en el 1929 y en el 1990. Pero lo que falló en el FMI, y por tanto en Rato también, fue la nula capacidad de tener un juicio crítico y racional dejándose llevar por la ideología. Por esa razón, el FMI aconsejó seguir el modelo financiero de la banca de EEUU y de Inglaterra y criticó a la canadiense por ser demasiado conservadora al defender un modelo económico neoliberal. ¿Resultado? La banca norteamericana y británica han tenido que ser rescatadas y la crisis ha tenido un efecto desastroso para ambas economías, siendo en el caso de Canadá un efecto mucho menos negativo sobre su economía.

Asimismo, creo en la necesidad de integrar distintos proyectos ambiciosos para que se cree un “frente” o partido fuerte de izquierdas, y que por lo tanto se reúnan todas las sensibilidades progresistas en torno al PSOE, como ya hizo tras la Transición cuando la corriente de Izquierda Socialista y el Partido Socialista Popular se integraron en el PSOE, para poder hacer frente al Partido Popular y no que el voto de izquierdas se divida entre distintos partidos puesto que el actual sistema electoral con un claro sesgo mayoritario beneficia de sobremanera al Partido Popular, de hecho en las últimas elecciones 500.000 personas más que en las anteriores elecciones depositaron su confianza en el PP, lo que representa que porcentualmente han aumentado en número de votos un 5,4% con respecto a las anteriores elecciones, pero que por el sistema electoral que tenemos eso se ha traducido en un aumento del 20,8% en número de escaños en el Congreso, pasando de 154 a 186, 32 escaños más. Es más, obtuvieron el 44,62% de los votos y tienen el 53,14% de los escaños. Y está claro que el PP defiende unos intereses determinados, puesto que en abril de 2010 el gobierno del PSOE propuso que en el pacto que se alcanzara se incluyera el modelo austriaco de empleo basado en la “bolsa” como ya he explicado antes, entre otras cosas, pero para poder llegar a eso se tienen que poner de acuerdo patronales y trabajadores con la intervención directa del Estado, como pasó en Alemania y en Austria, pero para ello se necesita unos sindicatos con fuerza para poder buscar un acuerdo justo para todos y que no se sigan sólo las tesis de la patronal que le beneficia como simplemente abaratar el despido. De hecho, en mayo de 2011 cuando el PP ganó en las elecciones autonómicas la patronal se retiró de las negociaciones con los sindicatos porque sabía que el PP aplicaría sus propuestas y defendería sus intereses allá donde gobernase. Un ejemplo de ello fue María Dolores del Cospedal que en cuanto llegó al gobierno quitó subvenciones a los sindicatos pero mantuvo a la patronal, así como liberar a sindicados, que son trabajadores que velan por que la Administración Pública no ataca a los intereses de los sindicatos.  Y ahora el PP va a aplicar las recetas de la patronal sin más abaratando el despido o recortando el peso de la Administración Pública. De hecho, a UPyD le cuesta 6 veces más que al PP obtener un escaño y a IU 5 veces más, eso demuestra cómo muchos se “tiran” porque no obtienen la representación merecida, beneficiando al PP. La división de la izquierda plural en distintos partidos sólo beneficia a la derecha que está unida en torno a un único partido, el Partido Popular.

En estos momentos, lo que necesita el PSOE es cabeza fría y no dejarse llevar por los sentimientos, por la desesperanza o la resistencia a aceptar los resultados. Y sobre todo, defender un proyecto sólido basado en la experiencia pero siendo más ambicioso e integrador, en donde el debate y la autocrítica tengan más cabida que hasta ahora. Defender, al fin y al cabo, un proyecto político sólido por encima de cualquier nombre.

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Acerca de luiscasas

Licenciado en Periodismo y Técnico Superior en Secretariado, me interesan temas de cultura general y actualidad
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